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Digital transformation, AI, public service, and policy

Ruth del Campo

Technologist and policy specialist. Former Director of Data, Government of Spain. Writing about digital government, AI, and institutional reform.

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No puedes liderar lo que no conoces: el poder de la gestión multinivel

Al dejar mi puesto como Directora General del Dato, confirmé la que probablemente fue mi mejor decisión como líder: negarme a gestionar únicamente a mi equipo directo.

Cuando lideras una organización, la trampa natural es pensar que tu trabajo se limita a tu círculo más cercano de reporte y que, si ellos van bien, el resto de la estructura también lo hará. Pero el equipo directo filtra. No por mala fe, sino porque es inevitable. Filtran lo que sube y lo que baja: el tono, la urgencia, el malestar.

Una organización vista únicamente a través del filtro de tu primera línea es un territorio que, en realidad, no ves.

Para evitarlo, apliqué lo que llamo gestión multinivel. Al llegar, me propuse reunirme individualmente con prácticamente todos los miembros del área. No para dar directrices, sino para escuchar. Quería entender dónde estaban los nudos y quién sabía qué. Quería operar desde el territorio real, no desde el mapa que me habían dibujado.

Mantener esta práctica de forma sistemática durante todo mi mandato me dio tres ventajas incalculables:

🎯 Conocimiento desde la sustancia: Reunirte periódicamente con los equipos te permite entrar en las tripas de los proyectos. Dejas de ser un receptor de informes de estado y pasas a entenderlos desde dentro y sin intermediarios, creando un canal de confianza mutua.

🤝 Mejor asesoramiento: Conocer las fortalezas y fricciones de toda la plantilla me permitió ayudar a mi equipo directo a gestionar mejor a sus propios equipos. Las recomendaciones nacían del conocimiento directo, no de la suposición.

🏛️ Una cultura más robusta: La cultura no puede depender de que unos pocos jueguen bien al “teléfono roto”. Cuando la encarnas tú misma en conversaciones a todos los niveles, el mensaje llega intacto.

Bajar al barro no siempre está bien visto, especialmente en organizaciones muy jerárquicas donde asomarte más allá de tu línea directa incomoda. Sin embargo, quienes evitan este contacto por mantener la rigidez de la cadena de mando pierden competitividad por el camino.

Sé que muchos líderes no dan este paso por miedo a que se perciba como microgestión, pero hay una diferencia abismal:

La microgestión es controlar, generar dependencia y restar autonomía.

El liderazgo multinivel es exactamente lo contrario: es escuchar, conectar y estar presente sin intervenir en las decisiones que no te tocan.

Bajas para entender el contexto y empoderar a tu equipo para que actúen con más seguridad. Lejos de ser una amenaza, tu equipo directo lo agradece porque les refuerzas, no les sustituyes.

Alimentar esta gestión multinivel es exigente y requiere de mucho empuje. Es tentador dejarse llevar por la inercia del día a día, pero no hacerlo es dejar demasiadas garantías de éxito al azar. No es un complemento del liderazgo: es una de sus piezas centrales para asegurar una cultura organizacional alineada con los resultados esperados.

Al despedirme, muchas personas fuera de mi círculo directo se acercaron a agradecerme la cercanía. Esa fue mi mejor evaluación de desempeño: la cultura había calado porque fue intencional, no accidental.


Ruth del Campo es especialista en tecnología y políticas públicas. Fue Directora General del Dato del Gobierno de España.